Crítica musical, cinematográfica, teatral. Sugerencias, sensaciones, vivencias.

jueves 4 de noviembre de 2010

OTRA VUELTA DE TUERCA de Benjamin Britten

Teatro Real - Madrid - 2 de noviembre de 2010

Soy todo aquello que es extraño y osado,
el caballo sin jinete,
resollando y piafando sobre las ásperas arenas marinas,
el heroico salteador que saquea la comarca.
Soy el rey Midas, con sus manos repletas de oro.
(...)

Soy el doble rostro de este monótono mundo,
los talones de Mercurio,
emplumados de malicia y de divinas mentiras.
El sutil halago de la impostura. En mí se aunan
los secretos y los deseos a medias formados
(...)

Soy la vida oculta que se despereza
cuando la vela se apaga;
arriba y abajo, mis pasos apenas percibidos.
El gesto extraño, el dulce verbo insistente,
el largo suspiro del ave nocturna en vuelo.


Con estos bellísimos versos se expresa Quint, el personaje fantasma que hasta ese momento apenas habíamos visto veladamente, y que por fin escuchamos dirigirse al niño Miles en su dormitorio, al final del acto primero. Se define en la penumbra, acompañado por el enigmático sonido de la celesta. Entona su llamada persuasiva cuando ya la noche ha llegado, y es la encarnación del instinto envuelta en promesas doradas y secretos compartidos. La naturaleza libre, salvaje y atractiva, pero también la picardía y el engaño. El embaucador requiere de nuevo a su lado al niño, y éste se rinde a sus pies, dócil.

'The Turn of the Screw' es una ambigua historia de fantasmas. Así se nos presenta, envuelta en oscuridad y negro vestuario, sin que nada se haga explícito, en la producción del Teatro Mariinski de San Petersburgo que se está representando estos días en Madrid. Las figuras recortadas al fondo terminan por pasar a primer término. Pero quizás los dos fantasmas que participan en la acción, Quint y la señorita Jessel, esa pareja misteriosa que curiosamente no inquieta a los niños, sino a la institutriz, no sea más que un símbolo de nuestra contradictoria naturaleza. La dualidad que aflora a partir de cierta edad de modo natural en manifestación imparable. Una perversión latente que se adivina poco a poco y acaba superponiéndose a la inocencia infantil.

La institutriz, testigo único y sin nombre de este proceso, es quien intenta reconducir una conducta que ya está causando problemas en el entorno de los niños. Probablemente un símbolo de las ataduras y convenciones que tratan de impedir el surgimiento de una fuerza impetuosa. La tendencia a reprimir o reprimirse que también es parte de nuestra idiosincrasia. La novela de Henry James en que está basado el estupendo libreto firmado por Myfanwy Piper refleja esos cotos vedados que la tradición británica de finales del siglo XIX imponía. Se establece, por tanto, una brutal pugna por la posesión del niño en la que confluyen inocencia, perversión y represión, mientras que la niña Flora es alejada de la casa porque ha revelado a la Sra. Grose "cosas que jamás supe, ni hubiese deseado saber, y que no me atrevo a recordar". Rompió la frontera de lo innombrable.

El musicólogo Philip Brett afirma que 'The Turn of The Screw' de Benajamin Britten nos lleva a explorar el verdadero corazón de la moderna construcción de la sexualidad. Sin embargo, la puesta en escena firmada por David McVicar (el día del estreno apareció a recibir los aplausos su asistente  Elaine Tayler-Hall) no evidencia las componentes sexuales de esta historia, lo cual se puede catalogar como novedoso y casi rupturista, en los tiempos que corren. Tan sólo un par de apuntes sobre aquello que ocultan los niños. 

Benjamin Britten reconoció que en esta historia encontraba aspectos muy cercanos a sí mismo, aunque, y esto es importante remarcarlo, él mismo se negaba a revelar cuáles de esos rasgos conformaban su propia personalidad. La ópera se estrenó en Venecia en el año 1954, y el papel de Quint fue cantado por su compañero sentimental, Peter Pears.

Los trece solistas de la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigidos por Josep Pons, ofrecieron una interpretación exquisita, y el elenco de seis cantantes resolvió con gran nivel esta impresionante ópera de cámara. Una música con un extraordinario poder de seducción, sin la grandilocuencia de la gran orquesta habitual en el foso, pero plena de poder cautivador y sugerente.




Licencia de Creative Commons
embozadoysecreto by Adolfo Ortega is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

1 comentarios:

Mery dijo...

Qué suerte la tuya, debió ser una maravilla.
Yo no conozco esta obra, así que me quedo callada.
Un abrazo