Crítica musical, cinematográfica, teatral. Sugerencias, sensaciones, vivencias.

miércoles 29 de diciembre de 2010

"EL CABALLERO DE LA ROSA" Y LA POESÍA DE HOFMANNSTHAL

La semana pasada asistí a la última representación de Der Rosenkavalier (El Caballero de la Rosa) de Richard Strauss, en el Teatro Real. Una función en la que pudimos disfrutar de la vistosa escenografía de Herbert Wernicke que ha recorrido diversos teatros europeos. La interpretación alcanzó un gran nivel, especialmente en el último acto que se resolvió de modo excelente, con una orquesta brillante a las órdenes de Jeffrey Tate y una notable conjunción entre los cantantes.
Quizás las últimas horas de este 2010 que ya nos está dejando y, por supuesto, la enjundia de algunos pasajes literarios de esta composición, me han impulsado a volver a la obra poética de Hugo von Hofmannsthal, en la que encuentro algunos elementos que también aparecen en el libreto de "El Caballero de la Rosa".
Uno de los momentos de mayor profundidad y sutileza musical se inicia con el monólogo de la Mariscala, en la parte final del primer acto. Marie Theres queda sola en escena, rememora su pasado e imagina su futuro. Reflexiona sobre el paso del tiempo y lo que comporta. (¡Ay , sí, estoy buscando la nieve del año pasado!). La excelente interpretación dramática y musical de Dame Felicity Lott, sugerente y con un pellizco frívolo, se une al acompañamiento magistral de Carlos Kleiber, en la versión de este famoso monólogo que propongo:



Tras este pasaje aparece un impetuoso Octavian, pleno de fogosidad, que como sabemos está interpretado por una mezzosoprano. Aún inmersa la Mariscala en sus pensamientos, se evidencian los diferentes conceptos de amor que entre ellos se establecen. La visión de Marie Theres, madura y realista, se traduce en un distanciamiento, casi en el descreimiento del amor como alianza férrea y unívoca, sugiriendo una relación sin ataduras ni adhesiones incondicionales. En contraste con ello, Octavian reclama atención y exclusividad, y redunda en un esquema amoroso basado en la posesión y pertenencia mutua. Pero Marie Theres continúa exponiendo sus angustias, cómo la conciencia del transcurso del tiempo transforma su propio ser y todo lo que la rodea. Ejemplo de sus desvelos es la pretensión de detener el fluir temporal parando los relojes de la casa. La diferencia entre ambas actitudes crea una relación desigual, incómoda y amarga. La imposibilidad de un afecto mutuo que, aunque viaje en paralelo, en un caso tiende a sofocarse intencionadamente y en otro a exaltarse de modo natural. 
En este caso opto por una versión de lujosos decorados y pobre montaje, rodada en Salzburgo, recientemente editada en alta definición. La compensación viene de la mano de la gran Elisabeth Schwarzkopf en el papel de Mariscala, con Karajan a la batuta:



Hofmannsthal fue un autor precoz y superdotado, del que tenemos un estupendo retrato juvenil en el libro de Stefan Zweig "El mundo de ayer", donde describe su primer encuentro con auténtica admiración. Con tan sólo veinte años el poeta ya era consciente de nuestra efímera existencia, y en sus Tercetos de 1894 se preguntaba:
¿Cómo pueden estos días cercanos / No ser ya , haberse ido para siempre, definitivamente?

Aquellos relojes detenidos, y esta intuición fatal:
¡Las horas! En ellas contemplamos el azul celeste / Del mar y comprendemos la muerte.

En las fechas del año en que nos encontramos conviene recordar también su poema "Navidad", escrito con 18 años, en el que se echa la vista atrás con nostalgia:
Repique de Navidad / en el viento nocturno ... / ¿quién sabe dónde están / hoy las campanas, / dónde       los sonidos de entonces? // ¿Dónde los vívidos sones / de los años idos / con la belleza de la infancia / y el cabello perfumado, / con el cabello perfumado de pinos, // Con labios y rizos / cargados de sueños? / ¿y de dónde vienen las campanas / de hoy, / las errantes campanas de hoy? // Los días venideros, / soplando, pasan de largo, / ¿quién oye si es lamento, / si es risueño mayo, / radiante y floreciente mayo?

Volviendo a la obra de Strauss, el acto III contiene momentos de especial belleza, como el trío que reúne a las voces femeninas principales, en el que Octavian y Sophie se muestran confusos y enamorados, mientras que la Mariscala declara y desarrolla ese concepto de amor que había expuesto en el primer acto:
Me había impuesto amarlo de la manera adecuada:
y que incluso su amor por otra
fuera para mí motivo de amarlo
(...)
A este respecto, en las "Tres Pequeñas Canciones" que Hofmannsthal escribió en 1899 encontramos un sugerente pasaje en el que ya se apuntaba lo sugerido posteriormente en Der Rosenkavalier:
... No te retengo, / nada me has jurado. / No hay que retener a las personas, / no nacieron para la fidelidad. // Recorre tus calles, amigo mío, / contempla paisajes tras paisajes, / en muchos lechos reposa, / toma a muchas mujeres de la mano. // Allá, donde el vino te resulte demasiado ácido, / bebe malvasía, / y si mi boca te resulta más dulce, / ¡vuelve entonces a mí!

Tras la belleza conjuntada del trío, la veterana decide abandonar la escena con elegancia y algo de resignación, y posibilitar la unión de los jóvenes que se declaran un amor sublime, inmerso casi en un ensueño. La extraordinaria interpretación en concierto ofrecida por Christian Thielemann en la Gala del 50 aniversario de la reapertura de la Ópera de Viena, incluye la primera exposición del dúo, y cuenta con un elenco de voces de gran nivel y una orquesta en estado de gracia:



Por qué no escuchar de nuevo este dúo en la versión de Carlos Kleiber, incluyendo la reexposición del mismo, con el subrayado de esas disonancias típicamente 'straussianas'. Una inmensa Anne Sophie von Otter junto a la delicadeza de Barbara Bonney, para finalizar esta obra. No sólo la sonoridad de estos instantes finales nos remiten a Richard Wagner, también esa promesa de amor eterno que trasciende lo terrenal.



(NOTA: La traducción de los poemas se debe a Olivier Giménez López, y se encuentra en la edición de IGITUR dedicada a la POESÍA LÍRICA, SEGUIDA DE 'CARTA DE LORD CHANDOS' de Hugo von Hofmannsthal)

Licencia de Creative Commons
embozadoysecreto by Adolfo Ortega is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

2 comentarios:

Mery dijo...

Qué suerte la tuya.

Menudo repaso musical y literario nos acabas de dejar, tanto de la concepción del amor, como del paso y la fugacidad del tiempo.
De paso tomo nota del libro de S.Zweig, pues me gusta mucho la profundidad psicológica de este escritor.

FELIZ AÑO NUEVO

Adolfo Ortega dijo...

Los dos libros que cito son muy recomendables, porque el de Hofmannsthal también es estupendo. Dos grandes escritores que compartieron una época complicada, la I Guerra Mundial, que causó muchos desencuentros entre los intelectuales. Eso está muy presente en el libro de Zweig.
Me alegro de que te haya gustado.
Feliz año y hasta pronto.
Adolfo